Abertura de “A Casa”.Queremos tanto a Saramago

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Nueve meses después

A finales de año pasado anuncié en Lanzarote que en marzo, el 18, cuando se cumplieran los nueve meses de la muerte de quien para muchos no morirá mientras respiremos, anuncié, ante la asociación de mujeres de Lanzarote, nuestra Mararía, que acaba de entender que si continuar a José Saramago para mí era irme a Portugal, tal como Ricardo Reis sintió que tenía que hacer cuando Fernando Pessoa murió, también continuar a José Saramago era dejar abierta la casa y la biblioteca que él habitó, llenarla de respiraciones, de vida, del calor humano que José Saramago produjo y del que estuvo rodeado.

Conté algo que había sucedido en un avión y que fue la confirmación de que hoy tendría que ocurrir hoy esto, lo que nos ha congregado. Les recuerdo lo que pasó durante un viaje a Brasil en septiembre pasado. Salí desde Lisboa, en la TAP, que son las siglas de las líneas aéreas portuguesas. Entré en el avión, me senté en mi lugar, iba sola, no hablé con nadie, el viaje empezó a la hora establecida, las 12 de la noche. Hacia las dos de la madrugada, el avión ya estaba a oscuras, noté que alguien se me acercaba. Era la sobrecargo, que en voz baja me dijo que estábamos sobrevolando Lanzarote, que si quería ver las luces de la isla. Tengo que decirles que fue uno de los momentos más emocionantes de mi vida. El comandante, los pilotos, vieron Lanzarote, alguien debió de reconocerme, y unieron lo que para ellos era lógico: Saramago, Lanzarote, su mujer. Esto ocurrió en un avión portugués, el aviso me fue dado en portugués y, sin embargo esa tripulación supo que Saramago también es Lanzarote. Y con la claridad de ellos también yo vi, claramente vi, que nada ni nadie separará Lanzarote y Saramago. Nada, nadie, ninguna fuerza podrá separar una relación tan enraizada, tan enraizada, que a más de 10.000 metros de altitud y siendo noche cerrada una tripulación portuguesa vio las raíces, las vi yo también y en ese momento supe, con el saber de Saramago, que era lúcido y profundo, que no desmontaría la casa, construida de libros, que comenzó a habitar cuando tenía más de 70 años. Ni casa ni la biblioteca que vino después, esta habitación que alberga a las personas que cada libro contienen, y que albergará a quienes por aquí pasen, y siempre a Saramago.

Aquí estamos hoy, en A Casa, y los lectores, las personas que han viajado y viajen hasta Lanzarote buscando el espíritu de Saramago lo encontrarán porque respirarán el aire que Saramago movió y verán la inmensidad del mar o los volcanes que él veía cuando levantaba la vista de la máquina y así sabrán porqué aquí, en Lanzarote, decidió describir la piedra en vez de la estatua. Ningún cuadro que recibió las miradas de Saramago ha sido movido de su sitio, los objetos que amó siguen en los lugares en que él los puso, los libros se mantienen en los estantes, los relojes siguen marcando la hora que él quiso que marcaran, la vida se mantiene en el espacio de Saramago y Saramago no será solo sus libros, será también los árboles del jardín, esos olivos que plantó y que son símbolo de “A casa”, las palmeras fuertes y recias, la mesa, la silla gastada, las fotos de los abuelos. Su mundo, que él compartió en la literatura, ahora también será compartido en la vida cotidiana, tan real como la literaria.

Saramago fue un hombre de puertas abiertas. Un transgresor de todas las normas, un sabio, la verticalidad hecha carne. Conducidos por esta forma de estar en el mundo, siguiendo las pautas que esa forma de mirar impone, abrimos la casa que enriquecerá Lanzarote porque dotará a la isla de un complejo cultural de una dimensión incalculable, tan incalculable como el número de personas que leen a Saramago y por él vienen a la isla que nombró en sus libros y a las que ahora, además, se les abre su casa.

Saramago y Lanzarote, Lanzarote y Saramago. Un portugués llegado a una Isla como tituló Fernando Gómez Aguilera su libro, cuando José Saramago fue nombrado Hijo Predilecto de Lanzarte y que por aquí seguirá, en la Montaña Blanca, en Playa Quemada, en el Volcán del Cuervo, es esta casa. Seguirá porque nos lo merecemos, porque queremos, porque es posible. Vino Saramago a Lanzarote, un hombre llegado a una isla, y el mundo se reajustó en su órbita y todo fue mejor. Bendito sea aquel día, larga vida para Saramago en Lanzarote.

Muchas gracias.

Pilar del Río

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fjs

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¿Quién vive aquí?
‘A Casa’ de Saramago en Lanzarote, la isla que el Nobel de Literatura eligió para vivir,
abre sus puertas convertida en museo
(Público – España)

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Esta é a terra de Saramago
(Reportagem de Isabel Coutinho e Manuel Roberto,
em Lanzarote – Revista Pública)

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Um café na Casa de José Saramago
(Público)

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Dia de uma viagem pela ilha
(Ciberescritas – Isabel Coutinho)

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“Não é uma casa com coisas de valor,
é uma casa com coisas do espírito”

(Público)

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A Lanzarote “A Casa” del Nobel José Saramago
(Ansa)

La casa de Saramago ya recibe visitas
(El País)

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A Casa de José Saramago foi inaugurada
em Lanzarote num dia especial
(Público)

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Entrevista de Pilar del Río
(Antena 1)

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Uma volta pelos recantos da intimidade mais pura
Página 1
Página 2
(Jornal de Notícias)

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Saramago: Nove meses depois da morte,
a Casa de Lanzarote abre ao público na sexta-feira
(Lusa)

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A Casa de José Saramago
abre oficialmente nesta sexta-feira

(Público)

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La casa de Saramago
mantendrá vivo su recuerdo

(Canarias 24 horas)

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Casa e Biblioteca Saramago
abrem amanhã em Lanzarote

(Diário Digital)

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A 18, encontro com Saramago

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