Acoso a un juez

fjsAl juez que más alegrías nos ha dado y que más ha hecho avanzar el Derecho, según decía y repetía José Saramago, otros jueces, de tribunales españoles, por cierto, están dispuestos a acabar con su carrera de magistrado en tres frentes: el profesional, su honestidad personal, la validez de sus principios éticos.

Así, en lo profesional, una sala está poniendo en duda su capacidad de juez instructor en el caso Gurtel, que afecta a cierto dirigentes del PP que, presuntamente, estuvieron relacionados con procesados o imputados por diversos fraudes millonarios. Ahora, otro juez manda investigar las cuentas del juez, antes de habérselas pedido directamente: ensucia, que algo queda, si la guardia civil busca, es por algo, dirá la voz popular. Y mientras la guardia civil busca en los cajones de Garzón y en sus cuentas corrientes, las de un juez que da conferencias y escribe libros, que los narcotraficantes y los traficantes de armas y los especuladores se aprovechen: como no son tontos, se emplearán para avanzar en sus planes de destrucción de la sociedad, que estará entretenida viendo el espectáculo de la siembra de sospechas de fraudes económicos cometidos en la dirección de unos cursos académicos, mil veces negados por la Universidad de Nueva York y por las entidades financieras que dotaron los cursos que el juez dirigió en sus contenidos e invitados, que no en la parte de gestión. O la sociedad estará, estaremos, en pie de guerra para defender el honor de quien procesó a Pinochet, actuó en Galicia contra el narcotráfico, evitó con su actuación contra los clanes, según dicen las Madres contra la droga de Galicia, que esa región cayera en manos de las mafias, fuera la Sicilia de España, o fue contra ETA, actuando dentro del estado de derecho, pero con valentía y sin demora. Finalmente, como si lo profesional y la honestidad personal no fuera suficiente, tribunales españoles pretenden acabar con Garzón yendo directamente al corazón de sus principios más hondos: el amparo a las víctimas, todas las víctimas. Las del franquismo, los muertos y muertas que esperan en cunetas o enterramientos clandestinos alguien que ponga sus nombres y les devuelva la luz que les quitaron.

Van a por Garzón y un hombre solo no puede contra las instituciones. Ni siquiera la sociedad entera podría, porque la sociedad no está llamada a la sala que dirime e interpreta las leyes de acuerdo con sus personales formaciones culturales, posiciones políticas, ideológicas, religiosas. Y, ya se sabe, lo van a condenar porque han desestimado todos los testimonios y todas las pruebas, salvo, quizá, las de los querellantes, un tal sindicato llamado “manos limpias” creado, para muchos, sólo para plantear querellas. Lo que la sociedad española y mundial sí puede hacer, al margen de que sus pares lo expulsen de la magistratura, es darle ya a Garzón el título de Maestro, sin esperar a que pasen años de su muerte para restituirle el honor, como nos enseña que hace la historia con los pioneros. A Garzón lo van a condenar, pero la sociedad libre, democrática, sin prejuicios, sin resentimientos o envidias, la gente que hizo sonar sus cláxones el día que Pinochet fue procesado, que lloró de emoción con las Madres de Mayo cuando vio a Videla en el banquillo, la sociedad que sabe que la Justicia es universal o no es justicia y que no hay impunidad para los gobernantes ni para nadie, esta sociedad estará con Garzón y tiene que decirlo estos días.

Es la obligación que tenemos con el Jueza Garzón, con el Maestro Garzón, es nuestro deber, también un derecho al que no debemos renunciar.

Garzón no está solo y debe de saberlo. Hagámoslo saber.

Pilar del Río

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Garzón: “No he recibido ni un céntimo más de lo estipulado por la Universidad de Nueva York”

El juez Baltasar Garzón entró muy serio, ayer, a las 20.30, en una improvisada sala de prensa en el municipio onubense de Valverde del Camino. Quería aclarar que el auto del magistrado Manuel Marchena que ordena a la policía judicial investigar sus cuentas privadas no tiene “ninguna base legal”, “se extralimita” y, además, “hace mucho daño” a él y a su familia. “Quiero comparecer ahora, aquí, para aclararlo todo”, afirmó. Baltasar Garzón aseguró que no ha recibido “ni un céntimo de más de lo estipulado por la Universidad de Nueva York”, en relación con la petición del Tribunal Supremo a la Guardia Civil para que investigue el origen de sus ingresos durante su estancia en esa institución. “No tengo nada que ocultar”, añadió.

El juez se encontraba en Valverde del Camino (Huelva) porque iba a recoger el título de hijo adoptivo del municipio en el que ejerció la judicatura por primera vez. “Lo que iba a ser un día de regocijo, se ha convertido en un día de acusaciones infundadas”. El magistrado, apartado de la Audiencia Nacional por el Consejo General del Poder Judicial, conoció justo antes del homenaje el auto del Tribunal Supremo (TS), firmado por Manuel Marchena, en el que pide a la Guardia Civil un informe “acerca del origen, persona, organismo o entidad pagadora de todos los ingresos percibidos por Garzón entre el 1 de marzo de 2005 y el 30 de julio de 2006 que no se correspondan con las cantidades abonadas en concepto de nómina por su condición de magistrado de la Audiencia Nacional”.

Con traje oscuro y sin disimular en absoluto su incomodidad, Garzón entró al tema: “No he leído la resolución pero aquí en Valverde lo he sabido. Lo que quiero decir de forma contundente es que no hay nada que ocultar por mi parte. Hubiera sido más fácil si me lo hubieran pedido [las cuentas]. Sencillamente las hubiera aportado”.

Garzón no daba crédito a las afirmaciones de Marchena y a la petición del informe: “Sólo espero que esto se haga lo más rápido posible. Va a quedar claro que no hay ninguna relación entre los hechos que investiga el Tribunal Supremo y las cuentas que hoy se trasluce que pudieran existir”. Sobre la universidad de Nueva York, añadió: “Cualquiera que conozca las universidades norteamericanas sabe que el control es estrictamente rígido”. Marchena, en cambio, habla de un posible “desconcierto contable” de la citada universidad.

El magistrado repitió en los 14 minutos que duró su intervención la misma frase: “No he recibido ni un solo céntimo más de lo que se acordó con la Universidad mucho antes de cualquier patrocinio”. Sin embargo, Garzón no va a impugar la investigación. “Se va a demostrar que no es cierto que haya contradicciones en mi declaración”, tal y como afirma el juez del Supremo.

Garzón insistió ante las preguntas de los periodistas: “No hay base legal alguna” [para la investigación general de sus cuentas e ingresos]. Sobre la matriculación de su hija en Nueva York a la que Marchena alude, Garzón dio explicaciones: “Fue un acuerdo con la Universidad, una cantidad en especie para la escolarización de mi hija. Al margen y anterior a cualquiera de esos patrocinios”. “¿Cree usted que está sufriendo una persecución política?”, se le preguntó: “No seré yo quien lo diga, yo creo en la justicia, pero el daño que se me está haciendo es constatable”. Garzón había manifestado previamente que va a solicitar de inmediato declarar ante el Supremo.

Fuente: elpaís.com

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