Clara Sánchez gana el Prémio Nadal

La incorporación de esos dos géneros a la historia de un superviviente del campo de Mathausen y de una joven desorientada que se cruzan con un viejo matrimonio de nazis en Lo que esconde tu nombre es lo que permitió ayer a la autora castellana alzarse en Barcelona con el 66 Premio Nadal de novela y los 18.000 euros que lo acompañan.

Sólo ese dinero hizo compañía a Sánchez en el estrado cuando recogió el Nadal porque, quizá consecuencia de la crisis económica, en la noche de regreso del galardón más antiguo en activo de las letras españolas al que fuera histórico Ritz (hoy Palace) no se declaró por vez primera finalista, con el consecuente ahorro para la editorial convocante, Destino, de los 6.000 euros.

Un substrato de base real (la presencia de antiguos miembros nazis refugiados en el anonimato de la costa mediterránea española) dan pátina de verosimilitud a Lo que esconde tu nombre, como es habitual en la producción de Sánchez (Guadalajara, 1955): unos anclajes en el realismo para autorizar el buceo, la introspección en la vida de las personas.

En la obra, tres personajes permiten ese juego psicológico a la autora. Por un lado está Julián, octogenario superviviente de Mathausen, que retoma la labor de un amigo suyo que dedicó toda su vida a perseguir a los nazis que los torturaron. Siguiendo esas pistas está un anciano matrimonio alemán afincado desde hace años en un apartamento de la costa alicantina. Con esa en apariencia venerable pareja trabará cierta relación una joven embarazada que ha decidido quedarse unos días en el chalet de su hermana para reflexionar qué hacer con su vida. Julián la pondrá sobre aviso y le confesará que una red de nazis le presionan para que olvide el tema.

fjsEl cruce de vidas que mueve la novela es un clásico en la producción narrativa de Sánchez, que gusta de dar gran calado intimista a sus obras, algo que ya se entreveía en Piedras preciosas, el libro con el que debutó en las letras en 1989 esta filóloga, antigua profesora universitaria y actual colaboradora de EL PAÍS . No es distinta la noche (1990), El palacio varado (1993), Desde el mirador (1996) y El misterio de todos los días (1999) precedieron a Últimas noticias del paraíso (2000), con la que consiguió el premio Alfaguara de novela y un reconocimiento definitivo de crítica y público.

El asentamiento en su faceta de escritora le permitió dedicarse casi exclusivamente a esa labor y a su otra gran afición, el cine, que la llevó a ser una asidua al programa de TVE Qué grande es el cine.

Hasta la novela de ayer, Un millón de luces (2004) y Presentimiento (2008) completaban la producción de Sánchez y asentaban su juego constante entre los real, lo psicológico y lo onírico, así como un ritmo narrativo que, sin perder agilidad, no erxluye el pausado estilo narrativo que requieren muchas veces la reflexión introspectiva.

Puestos ya a romper moldes con el ahorro del finalista, el 42 premio Pla de narrativa catalana que completa la velada literaria se cerró apostando por Egosurfin, historia sobre un grupo de treintañeros de la “generación Ikea”, que es como la periodista Llucia Ramis, la ganadora, bautiza a sus coetáneos treintañeros.

Poner el nombre de uno mismo en Internet y jugar con ello, pero no tanto como ejercicio egocéntrico como para ver cuántas entradas acumula uno, experimentar el sentirse buscado. En eso consiste la práctica al alza del egosurfing y de esa moda ha sacado Ramis (Palma de Mallorca, 1977) el título para su segunda novela, que ayer le valió los 6.000 euros del galardón. Una escritora de libros de autoayuda acusada falsamente en un programa sensacionalista de televisión de un casi homicidio imprudente es la protagonista de una obra que no se aleja mucho de la temática de la del debut literario de su autora, Coses que te passen a Barcelona quan tens 30 anys (2008), retrato realista, irónico y mordaz de su generación Ikea: hijos de la generosa Transición a los que les cuesta llegar a lo que querían y cuando lo tienen (o casi) cambian de criterio, cargados de experiencias inservibles. Así, en la novela ganadora, la acusada se acaba haciendo, inopinadamente, amiga de la periodista que la calumnia, que le llevará a las más refinadas perversiones de la zona alta de la ciudad mientras que el chico supuestamente herido, espera juicio por presunto maltrato a su ex novia. Un Nadal y un Pla hechos de trocitos de la vida misma.

Foto: Vicens Gimenez

Fuente: elpais.com

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