III Foro Saramaguiano de Teoría y Crítica Literarias – Saludo de José Saramago

Queridos amigos,

Ando estos días metido en tareas de presentación de un nuevo libro, que tal vez ya os haya llegado a Córdoba, y que me está dando algunas sorpresas. Se trata de Caín, una ficción a partir del episodio bíblico que siempre me llamó la atención y sobre la que, con mayor o menor fortuna, pero siempre con honestidad, he reflexionado y escrito. Exactamente como vosotros estáis haciendo ahí, en Córdoba, con libros de otros autores o míos, en un dialogo realmente admirable por su valor científico y por la carga de humanismo que pone en la literatura y en el mundo. Por ambas cosas os doy las gracias.

Os decía que estaba sorprendido estos días y quiero compartir con vosotros los motivos de mi perplejidad. Ocurre que en mi país, en Portugal, se ha abierto una polémica de dimensiones insólitas, tanto por la cantidad de tiempo ocupado en los medios audiovisuales como por el papel empleado, acerca de este nuevo título que, insisto, es un ficción y una reflexión. Pues bien: lo llamativo es que la polémica ha surgido cuando el libro no estaba en la calle, o sea, todavía no había sido leído. Y este hecho sorprendente me hace mirar vuestros trabajos de estudio, crítica, enriquecimiento y reflexión con especial simpatía y alivio. El escritor, al menos éste, no busca el aplauso o el asentimiento, quiere lectores activos que dialoguen con el libro, que busquen otras perspectivas y las expongan y así, entre todos, vayamos construyendo una humana conversación que sostenga el mundo en su órbita, como hace años escribí de las conversaciones de las mujeres y ahora amplio a todas las conversaciones inteligentes.

Que es, sin duda, la que ahí estáis manteniendo. Por la que os doy las gracias una vez más y por la que expreso toda mi consideración y admiración. Para todos, organizadores y asistentes, de la Universidad de Córdoba o de otras, de Argentina o de Brasil, para los nombrados y para no nombrados, insisto, para todos, en este primer día de trabajos, un abrazo fraternal y ojalá que pronto nos encontremos. Mientras tanto quedan expresados todos los agradecimientos y el más absoluta reconocimiento.

José Saramago 

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