INAPLAZABLE: un “nuevo comienzo” a escala mundial

fjsLa globalización ha llevado al mundo a la deriva. No se abordaron los gravísimos desafíos alimenticios, sanitarios, medioambientales… de los que depende la calidad de vida que cada ser humano requiere, al tiempo que:

• Los especuladores y agencias de calificación de dudosa calidad promueven turbulencias en cadena en la economía planetaria, para exclusivo beneficio del “gran dominio” (energético, financiero, militar, mediático), con tales aluviones de noticias que ocultan -¡que vergüenza!- el genocidio cotidiano de miles de personas falleciendo de inanición o viviendo en la extrema pobreza.

• El acoso de los mercados, perfectamente dirigido, ha ido impidiendo progresivamente la acción política, haciendo imposible la aplicación de algunos programas socio-económicos bien elaborados y enturbiando la imagen y trayectoria de buenos gobernantes, mientras se sitúa en primer plano, con gran incongruencia, fruto de una codicia sin límites, a países con frecuencia dictatoriales convertidos en “fábricas del mundo” , donde la producción y los pingües beneficios que acarrea a los deslocalizadores hace que, como acostumbran, miren a otro lado sin tener en cuenta las condiciones laborales ni los derechos humanos de sus habitantes.

• Los gastos militares y de material bélico –en buena medida totalmente inapropiado para las actuales contiendas- siguen como si nada pasara y las “exigencias de seguridad” inducen a muchos países en situación de grandes carencias sociales a adquirir costosísimos artefactos bélicos: se calcula que cada día un mundo confuso y desorientado invierte 4000 millones de dólares en este capítulo, que sigue alimentando impropiamente una cultura de imposición, violencia y guerra, no dejando espacio a la resolución pacífica de conflictos. La primera transparencia que debería exigirse es la de estos dispendios formidables totalmente injustificados.

• La sustitución de los principios democráticos, tan lúcidamente establecidos en la Constitución de la UNESCO, por las leyes del mercado ha conducido a profundos desgarros sociales y a unas condiciones de vida absolutamente inadmisibles en buena parte de la población de la Tierra.

• Los intentos de gobernación mundial por grupos oligárquicos de los países más ricos del mundo han conducido, así mismo, a deplorables resultados: el G7, G8… G20 no han podido, como era de esperar, imponer su voluntad a todos los países del planeta. La hegemonía ambicionada por el Presidente Reagan y la Primer Ministro Thatcher implicaba reducir el Sistema de las Naciones Unidas a una simple agencia humanitaria. En la Cumbre de Seúl, en 2010, quedó claro que el G20 era incapaz de dar respuestas adecuadas a la gravísima crisis.

• “Vuestro silencio nos está matando”, gritaban ciudadanos dispuestos a dar su vida por la libertad en Siria, hace tan sólo dos semanas, sin que hasta ahora hayan logrado que el dictador deje de reprimir a disparos las protestas. Y los islamistas han ocupado la Plaza Tahrir en Egipto exigiendo que se aplique la sharía … Está claro, con estos ejemplos, que los grupos plutocráticos lo único que logran hacer antes estos grandes problemas -¡a qué precio de vidas!- es el ridículo.

• En los últimos años hemos contemplado, como horrorizados pero impasibles espectadores, invasiones –Kosovo, Irak…- movidas por el exclusivo interés de los atacantes, con el resultado de víctimas sin fin, mutilados, desplazados… y profundos agravios a los derechos humanos (tortura, etc.). Ahora mismo estamos viendo la incapacidad de los gobernantes occidentales, y en concreto de la Unión Europea, para hacer frente a situaciones como las provocadas en Libia, Yemen, Siria… que es apremiante encauzar.

• Los paraísos fiscales y la desregularización generalizada han permitido una total impunidad a la actuación a escala supranacional de traficantes de drogas, armas, patentes, capitales,… personas.

Por cuanto antecede, y conociendo con cierto detalle muchas de las circunstancias con frecuencia poco manifiestas del momento que vivimos, me siento obligado en conciencia a urgir, para procurar el comienzo de una nueva era, la adopción de una serie de decisiones que pudieran hacer frente al “gran dominio” , reconduciendo el progreso alcanzado en tantos aspectos en favor de la humanidad en su conjunto.

El Presidente Obama podría liderar esta inflexión histórica, contando con el G20, para convocar de urgencia a todos los países del mundo en las Naciones Unidas con el fin de:

1. De manera inmediata:

-Designar con amplio respaldo un único interlocutor para resolver los conflictos de Libia, Siria, Yemen y los otros de índole parecida que puedan presentarse.

-Urgente ayuda mundial contra el hambre y las condiciones de vida en los lugares más menesterosos (Haití, Somalia,…).

-Ayuda a las transiciones democráticas y vigilancia de la actuación de la Justicia (activación de la Corte Internacional de Justicia y otros tribunales internacionales).

-Regulación a escala global de los flujos financieros (FMI y BM debidamente potenciados y dotados de agencias de calificación de referencia).

-Eliminación sin contemplaciones de los paraísos fiscales.

-Incorporación de la Organización Mundial del Comercio al ámbito del Sistema de las Naciones Unidas.

2. Acto seguido, poner en marcha un proceso constituyente de unas Naciones Unidas dotadas de la composición, estructuras y medios personales, financieros y técnicos para el cumplimiento de su acción global:

i) Asamblea General compuesta por el 50% de representaciones estatales y el 50% restante, con los porcentajes que se acuerden, por instituciones y organizaciones internacionales y personas elegidas por los países y asociaciones regionales que se consideren.
En las deliberaciones de la Asamblea General y de todos los órganos de las Naciones Unidas se utilizaría un sistema de votación ponderado.

ii) Consejo de Seguridad reforzado con una bien equilibrada representación en virtud del “peso específico” actual de los países, con una gran capacidad de movilización y coordinación de fuerzas (cascos azules).
Llevaría a efecto, entre otras, las funciones principales siguientes:

-Desarme nuclear y reducción de la producción bélica. Desarrollo de nuevas tecnologías acordes con los retos actuales y las estrategias militares que les corresponden.

-Vigilancia de los arsenales militares de todos los países.

-Lucha contra el terrorismo mediante disposiciones de alcance mundial, sin permitir en ningún caso la existencia de “santuarios”.

-Rápida culminación del proceso de paz entre israelíes y palestinos como una de las cuestiones prioritarias para la estabilidad mundial.

-Coordinación a escala planetaria de los efectivos para hacer frente con rapidez a las catástrofes naturales o provocadas, reduciendo el impacto de las primeras y previniendo las segundas, en toda la medida de lo posible.

iii) Consejo de Seguridad socio-económico

-Pautas internacionales para el debido equilibrio monetario. Banco Mundial para el desarrollo, evitando la explotación. Debe terminar la guerra de divisas y de instrumentos atípicos de calificación.

-Economía de desarrollo global sostenible, con acceso al agua, nutrición, salud y educación a todos los seres humanos.

-Observancia de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

-Fortalecimiento de la democracia genuina: libertad de expresión y derecho a una información veraz, con la normativa adecuada para impedir un desmesurado poder mediático.

-Dinamización de los tribunales de justicia a escala mundial, para la plena vigencia y respeto de las normas del derecho internacional.

-Remodelar la deslocalización, cuidando que los beneficios que la codicia induce no sean opuestos a las exigencias medioambientales ni oculten las condiciones de trabajo.

-Favorecer la interculturalidad y convivencia, sobre la base ética esencial de la igual dignidad de todos los seres humanos.

-Prevención de tráficos delictivos supranacionales, con especial referencia al de las drogas, cuyo consumo –como sucede con otros productos nocivos para la salud como el alcohol o el tabaco- pasarán a ser responsabilidad exclusiva del usuario, realizándose las campañas de alerta que correspondan, con el fin de reconducir a su auténtica dimensión sanitaria el grave problema de seguridad que representa en la actualidad.

-Tasas sobre las transacciones financieras electrónicas.

-Estricta regulación estatal en caso de servicios públicos privatizados.

iv. Consejo de Seguridad Medioambiental

-Aplicación en todo el mundo –con las compensaciones a que hubiera lugar- de las pautas de comportamiento y consumo que moderen y anulen en su caso las actuales tendencias de deterioro ecológico, con especial apremio en los procesos potencialmente irreversibles.

-Fomento, científicamente dirigido, de las energías renovables y de las fuentes de escasa o nula producción de CO2 y otros gases con efecto invernadero, que permitan sucesivamente una utilización más racional del petróleo, sustrato que no debemos negar como legado a las generaciones venideras.

-El cambio climático debe pasar a constituir una indiscutible prioridad a escala global, de tal forma que la habitabilidad del planeta no se vea comprometida en el futuro.

-Especial atención a los océanos.

Para todo ello se podría contar desde el principio, junto a personas directamente implicadas en la puesta en práctica de las decisiones, con un grupo de asesores de reconocida autoridad mundial.

“Cuando una oportunidad pasa es inútil correr después para alcanzarla”. Quizás estemos ahora ante una oportunidad, en medio de un gran vendaval, para hacer posible la transición desde una cultura secular de dominio y violencia a una cultura de diálogo, alianza y paz. La gran transición de la fuerza a la palabra, que marcaría un “nuevo comienzo”.

El futuro debe inventarse. No dejemos de hacerlo.

Federico Mayor Zaragoza
La fuerza de la palabra

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