Marcos Ana, 90 años de edad y 67 de vida

Iba a ser una fiesta sorpresa, pero se enteró poco antes. Sí le cogió desprevenido su amigo Luis Eduardo Aute, que de regalo le cantó Al Alba, el himno a los últimos fusilados del franquismo, sin más acompañamiento musical que el ruido de los flases.

“Es verdad que he pasado 23 años en la cárcel, que he sido condenado a muerte dos veces y torturado”, recogió Marcos Ana, de la presentación que le había hecho su amigo Salvador Arias, “pero he sido un privilegiado, porque al salir, la vida fue un regalo y pude hacer lo que quería: luchar por la libertad”. Sus amigos le aplaudieron como aplauden los fans a sus ídolos en los conciertos. Él, abrumado, quiso compartirlos con “los héroes oscuros, los miles de hombres y mujeres que dieron su vida o su libertad en la lucha por la democracia. Para ellos, es este homenaje”, dijo. El premio Nobel José Saramago, que no pudo asistir al evento pero envió a su compañera, Pilar del Río, para darle un abrazo, describió así a su amigo: “Marcos Ana no se ha mirado complacido en el espejo. Lo ha roto en mil pedazos para que en cada fragmento se vea el rostro de sus camaradas”.

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Estaba previsto que el ministro Celestino Corbacho le entregara ayer la medalla del Mérito al Trabajo, pero finalmente, por problemas de agenda no pudo ser. Cuando Corbacho le llamó para comunicarle que querían concederle la medalla, Marcos Ana pensó que era broma. “¿A mí?”, respondió. “¡Pero si yo no he trabajado en la vida!”. El ministro zanjó la discusión enseguida: “Tú has trabajado mucho por los demás, y sigues trabajando por ellos”. El poeta, que entró en la cárcel con 19 años y salió con 41, dedicó su libertad a andar de gira por el mundo recordando a los héroes oscuros, a muchos de los cuales dio el último abrazo antes de ser fusilados.

Los 200 invitados, entre los que estaba Pedro Almodóvar, que ha prometido hacer de su vida una película, o veteranos comunistas como Armando López Salinas, le cantaron cumpleaños feliz y es un chico excelente. Por la mañana, su ex mujer, Vida, le había sorprendido con una tarta en la que colocó 90 velas. “No me dijo qué deseo pidió, pero yo creo que seguir bien hasta los 100 años”. Es decir, hasta los 77.

Y todo en un día en el que la Fundación Francisco Franco, el dictador en cuyas cárceles penó Marcos Ana, denunció la “furia iconoclasta” del Gobierno contra los símbolos franquistas y criticó que para ello haya utilizado “cuantiosos recursos públicos” en un momento de crisis económica. Pero además, arremetió contra el PP por su “silencio, cuando no complacencia”, ya que considera que los populares no han comprendido aún la “verdadera magnitud” de esta “estrategia”. Según esta fundación, se está cometiendo una “enorme injusticia histórica”, pese a la cual, estima, la “fecunda obra” del régimen franquista permanecerá “en la memoria colectiva de los españoles” a pesar a que se retiren sus placas y monumentos.

Fuente: elpais.com

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