“A Viagem do Elefante” em Rivas – Madrid

Depois de ter percorrido meio Portugal e de duas noites magníficas em Lisboa, A Viagem do Elefante, adaptação do conto de José Saramago, apresenta-se este sábado, às 22h00, em Rivas – Madrid, na Plaza de la Constitución.

A Viagem do Elefante é uma produção da Trigo Limpo Teatro ACERT, em co-produção com a Flor de Jara e em parceria com a Fundação José Saramago. 

Foto: Ricardo Chaves

Crónica del paso de un elefante por Lisboa de camino a Madrid

Ricardo Viel

Pasaban las tres de la tarde cuando dos camionetas se detuvieron delante de la Casa de los Bicos, al lado del río Tajo, en la capital portuguesa. Venían del Norte y portaban un elefante. No cualquier elefante, traían a Salomón.

Dos días antes, el domingo, la compañía de teatro Trigo Limpo hizo una presentación en Tondela, ciudad sede del grupo y el lugar donde durante dos meses ensayaron para escenificar El Viaje del Elefante, adaptación del cuento homónimo de José Saramago. El estreno fue en Figueira do Castelo Rodrigo, el 29 de junio, y Lisboa era la décima y última ciudad de la gira por Portugal. Aquel martes, 10 de septiembre, antes del desembarque en la Plaza del Municipio, donde se celebraría el espectáculo, el grupo hizo una parada delante de la Fundación José Saramago, en la Casa de los Bicos. Acostumbrados al procedimiento, los integrantes del equipo técnico de la compañía, ayudados por los actores, tardaron menos de una hora en dar vida a Salomón. Montaron la estructura de mimbre, encajaron las patas, las orejas, los dientes, y así el animal iba ganando forma. Cuando por fin la trompa fue colocada, ya decenas de curiosos habían fotografiado el “animal” de casi siete metros de altura. Los que preguntaban si podían tocarlo recibían un “sí, claro” como respuesta.

Iluminado y situado de manera estratégica al lado del olivo que hace sombra a las cenizas de José Saramago, Salomón recibió a los más de 60 voluntarios apuntados como figurantes para la presentación en Lisboa – en cada ciudad donde se realiza el espectáculo hay participación de personas del lugar. En el auditorio de la Fundación los voluntarios recibieron la bienvenida. “Armar este espectáculo en un momento como el que estamos atravesando ha sido un acto de resistencia. No queríamos pensar en pequeño, por eso estamos aquí hoy. Este espectáculo no es nada sin vosotros”, dijo José Rui, el director artístico de la compañía. Enseguida, Pilar del Río, la presidenta de la Fundación José Saramago, dejó su mensaje: “Estoy segura de que esta vuestra participación en Lisboa os quedará como un recuerdo que contar a los amigos, a los hijos y nietos: yo estuve allí”. El grupo de voluntarios era heterogéneo en edad, profesión y experiencia en el teatro. El brasileño Rafael de Moraes, 31 años, por ejemplo, tenía ya un largo recurrido teatral. “Hago un máster en el área, investigo sobre el teatro comunitario, por eso me interesó participar, quería saber como trabajan ellos”. Estaban los que se apuntaron para actuar porque eran lectores de José Saramago; los que nunca habían leído nada del autor, pero conocían el trabajo de Trigo Limpo; los que acercaron invitados por amigos, y también los que entraron en el proyecto motivados por el interés que el escritor y su teatro les suscita.

El mismo martes, por la noche, frente a la Casa de los Bicos, los figurantes fueran divididos en grupos de acuerdo con la disponibilidad de tiempo para ensayar, y los personajes que iban a representar, todo ellos precedido de divertidos ejercicios de precalentamiento. “El objetivo de esos ejercicios es relajarlos, hacerles perder el miedo al ridículo y que se conozcan mejor”, contó Ilda Teixeira, una de las actrices encargadas de entrenar a los voluntarios.

Estos ejercicios de precalentamiento, que se repetirían los días siguientes, parecían simples bromas, pero tenían el objetivo de que los voluntarios conocieran mejor su propio cuerpo, a sus compañeros y el espacio donde iban a actuar, de modo que se sintiesen más cómodos en sus papeles. “Llegan inseguros, un poco perdidos, pero poco a poco se van soltando”, explicó el actor João Silva, que hace de comandante de las tropas portuguesas. El método de Trigo Limpo para integrar rápidamente a los figurantes es trazar coordenadas, enseñarles posturas y marcación de escena, al mismo tiempo que se les dota de libertad para actuar, de tal manera que no se sientan demasiado cohibidos en memorizar la actuación. “Lo importante es pasarlo bien, que no sea algo aburrido”, decía Ilda Teixeira a los voluntarios.

El miércoles y el jueves los grupos ensayaron por separado, y sólo el jueves se hizo el primer (y único) ensayo general. Fue cuando los participantes de Lisboa conocieron la intervención de los otros actores, la música que guía el espectáculo y tuvieron idea de la totalidad de la obra. Otros detalles, como la ropa que iban a vestir, los fuegos artificiales y la especial participación de Saramago narrando un pequeño fragmento del libro, los voluntarios sólo lo conocieron en el desarrollo del espectáculo.

El sábado 14, con la Plaza del Municipio llena de espectadores, El Viaje del Elefantefue representado. Durante hora y media, el público acompañó a Salomón por su ruta, lo vieron salir de Lisboa, pasar por España e Italia, hacer milagros por el camino, hasta llegar a Viene para, en fin, morir; conocieron al sabio y sencillo cornaca, el cuidador del elefante; bailaron con Luis Pastor, autor de las canciones de la obra; se divirtieron con los soldados austríacos y se emocionaron al ver la desesperación de la reina al enterarse de la suerte de Salomón. No hubo contratiempos. Los que asistían a la representación y no sabían de los bastidores no podrían imaginar que la gran mayoría de los actores no era profesional, y que entre ellos estaban quienes debutaban esa misma noche. Todo salió como estaba planeado y deseado.

Terminada la obra, y aún con los rostros pintados, los actores celebraban el éxito. “Me ha gustado tanto hacer esto”, decía, conmovida, una voluntaria abrazada a uno de los directores de la compañía. El domingo, otra vez con la plaza llena, José Rui alertaba del peligro de exceso de confianza tras el éxito de la noche anterior. “Ojalá no nos perjudique”. No les perjudicó. Todo salió tan bien como el sábado. Sobre las 23h30 del domingo, 15 de septiembre, sonaron los últimos acordes de la guitarra de Luis Pastor y su grupo. El Viaje del Elefantepor Lisboa había terminado, sólo cabía aplaudir.

En el camerino improvisado al lado de la plaza, los voluntarios intercambiaban teléfonos, direcciones electrónicas, planeaban reencuentros, y celebraban con unas cañas el resultado del proyecto. “En el último cambio de ropa pensé: esto ya se acaba, que pena”, contaba uno de los “caballeros” portugueses a un colega. Quedaba en el aire una sensación de saudadeanticipada. “Por donde ha pasado Salomón ha sido siempre así”, comentaba el actor João Silva, recordando un lunes de agosto cuando, al desmontar el animal para llevarlo a otro sitio, el grupo fue sorprendido por una señora que se acercó y dijo: “Pero ¿ya os vais a llevar a nuestro Salomón?”

En Lisboa también hubo quien se quejó por la partida del elefante, pero él se fue a Madrid, a contarles a los españoles el viaje épico que emprendió en el siglo XVI y que, gracias a la genialidad de José Saramago y al talento de la compañía Trigo Limpo, tantos siglos después sigue siendo narrada e interpretada.

(Artículo publicado en la revista Blimunda de septiembre)

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